Poeta en Nueva York, Avila, Madrid

Lorca, a sus 18 años, se suma a la excursión del salmantino Martín Domínguez Berrueta, profesor de la Cátedra de Teoría del Arte y la Literatura en la Universidad de Granada.

Junto a otros compañeros (Luis Mariscal, Ricardo Gómez de Ortega, Francisco López Rodríguez y Rafael Martínez Ibáñez) recorrerá por primera vez tierras de Castilla. Fruto de ese viaje y otros que vendrían después, será el primer libro de Lorca: Impresiones y Paisajes, en 1918.

Lorca, abajo con Domínguez Berrueta (impulsor del viaje)
y sus compañeros Gómez Ortega y Luis Mariscal (arriba)

El día 19 de octubre, visitan Ávila, recorren sus calles y contemplan sus monumentales edificios, incluso tienen permiso para entrar en la clausura del monasterio de la Encarnación, donde estuvo Santa Teresa de Jesús.

Avila, 19 de octubre [de 1916]

Queridos padres:

Estoy contentísimo, aquí la gente nos atiende una enormidad, y la ciudad es una joya del arte, es como si la Edad Media se hubiera levantado del suelo: palacios señoriales, las murallas están intactas y rodean toda la ciudad. Los campesinos visten como antiguamente, las mujeres con faldas enormes de anchas y de muchos colorines, con grandes pañuelos de flores y preciosos aretes; los hombres, pantalón corto, chaquetilla corta y sombrero calañés. Hablan divinamente y están enormemente educados. Como son fiestas de la Santa Madre Teresa de Jesús, hay aquí muchos de ellos y hemos hablado con muchos. Es de lo más interesante de Ávila.

Los monumentos son hermosísimos, todos con grandes recuerdos históricos. Hoy ha sido el día teresiano. Acompañados del gobernador, alcalde, etc., etc., hemos recorrido los monumentos de la santa. Dónde nació, dónde fue bautizada, dónde fue monja, etc., etc., y hemos leído los versos de la sublime doctora por los caminos de las murallas. Y ahora a lo gordo. Con permiso especial del Nuncio hemos visitado la clausura del … (continúa en … de la rueca a la pluma)

Plaza de Santa Ana, el vuelo de la alondra entre las manos

El monumento a Federico García Lorca es un ejemplar de arte público en Madrid. Ubicado en la plaza de Santa Ana, frente al Teatro Español, consta de una estatua de bronce dedicada al mencionado poeta y dramaturgo.

La idea para la erección del monumento se remonta por lo menos a 1984, vía una petición formulada por Miguel Narros (entonces director del Teatro Español), que solicitó al Ayuntamiento la erección de una estatua dedicada a García Lorca, con motivo del 50.º aniversario del primer estreno de la pieza Yerma.1

Obra de Julio López Hernández, su proceso de creación tuvo lugar entre 1984 y 1986.2​ Fue posteriormente almacenada durante una década en el Cuartel del Conde-Duque, hasta la finalización de los trabajos de reforma de su pretendida ubicación, la plaza de Santa Ana.2

La estatua de bronce de cuerpo entero del poeta se presenta mirando hacia el Teatro Español, mientras sostiene entre sus manos una alondra (o ruiseñor) a punto de romper el vuelo.324​ Estas aves son motivos comunes en la poesía lorquiana.3

“Y aunque no me quisieras te querría
por tu mirar sombrío,
como quiere la alondra al nuevo día,
sólo por el rocío.”

MADRIGAL DE VERANO (Libro de Poemas, 1921))

La aurora

Poeta en Nueva York
La aurora de Nueva York tiene 
cuatro columnas de cieno 
y un huracán de negras palomas 
que chapotean las aguas podridas.

La aurora de Nueva York gime 
por las inmensas escaleras 
buscando entre las aristas 
nardos de angustia dibujada.

La aurora llega y nadie la recibe en su boca 
porque allí no hay mañana ni esperanza posible. 
A veces las monedas en enjambres furiosos 
taladran y devoran abandonados niños.

Los primeros que salen comprenden con sus huesos 
que no habrá paraíso ni amores deshojados; 
saben que van al cieno de números y leyes, 
a los juegos sin arte, a sudores sin fruto.

La luz es sepultada por cadenas y ruidos 
en impúdico reto de ciencia sin raíces. 
Por los barrios hay gentes que vacilan insomnes 
como recién salidas de un naufragio de sangre.

“Y en la tarde caída

quería ser mi voz.

Ruiseñor.”

Corazón

“Mi paraíso un campo

sin ruiseñor

ni liras,

con un río discreto

y una fuentecilla.”

Deseo

“¡Ruiseñor mío!

¡Ruiseñor!

¿Aún cantas?”

La sombra de mi alma

1 comentario en “Poeta en Nueva York, Avila, Madrid

  1. Reblogueó esto en Susurro de estrellay comentado:

    Las oscuras golondrinas de Bécquer,
    el ruiseñor de Keats, la alondra de Shelley, el albatros de Baudelaire,
    el cóndor de Neruda,
    el chochín de Chesterton,
    las urracas de d’Ors,
    la zumaya de Lorca,
    el pájaro solitario de san Juan de la Cruz y de Leopardi,
    el gorrión de Catulo

    “Se escapó el pájaro
    por el roto
    que abrió su canto.

    Se escapó, sí,
    hasta venir a comer migajas,
    ¡oh!, en nuestras manos.

    Isabel Escudero

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